Adam Goldstein

Adam Goldstein, artista colombo-israelí radicado en Berlín desde hace un tiempo, además de pintor es laborioso carpintero. Sus obras, con reminiscencias a las más puras tendencias de la abstracción provenientes del siglo XX, van más allá de lo meramente visual en la tela tensada sobre el bastidor y hacen caber, de manera personal y elocuente, lo infinito dentro de lo limitado. 

Goldstein trabaja con materiales tradicionales, principalmente el óleo, mediante una técnica bastante singular, cuidada y parsimoniosa, que le permite experimentar aleatoriamente con la luz y con el color en busca de la instancia suprema de lo plano. 

La aglomeración rítmica de las capas de color en la obra de Goldstein, hace que existan puntos en las telas donde la indistinción entre un color y otro forma una especie de umbral en la experiencia sensible del espectador. Ver un cuadro de Goldstein implica entrar en el plano silencioso del tiempo. Gracias al efecto de la luz y a la levísima borradura de los trazos el punto de indistinción entre los diversos tonos y la indeterminación entre un color y otro forman una pintura invisible, una instancia de lo sensorial a la que el observador es guiado.

Simón Henao